lunes, 23 de febrero de 2009

A mar

Cómo me encanta verte, tocarte, disfrutarte! el poder sentir el suave olor a puerto que de ti emerge, el rodearme en las mañanas de tu bruma, el caminar descalzo en la arena de tu orilla, y que me arrulle el rumor de las olas cuando duermo, adoro bañarme en tu inmensidad azul, que aunque fría, me acaricia. Amo nadar en tus playas, sentir que una onda me revienta en el pecho desnudo, como una muestra de tu fortaleza, y el agua fresca y helada resbalando por mi cuerpo entero, mojando cada centímetro de mi ser, alimentando mi alma de tu salvaje y poderosa hiel. Y luego la calma, que se acopla de manera perfecta a tu ambigüedad, que puede destruir de un momento a otro, o bien nos inunda de una apacible calma que relaja nuestras mentes estresadas. Es que no puedo vivir sin tí, cuando nos separamos me aislo y deprimo, sólo tú me entiendes, sabes que el agua salada que recorre mis venas se acelera en tu presencia y que mi corazón al ritmo de tus corrientes la bombea, que sentirte cerca me alimenta el espíritu y despierta en mi sentimientos nuevos y placenteros, sabes bien cuánto te deseo, y que sin importar cuán lejos estemos siempre llegaré a ti y nos confundiremos en un baile eterno...

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