Siento que algo me pesa mucho, como si tuviera el mundo a cuestas, se me hace difícil caminar, cada paso me cuesta cada vez más, no avanzo ni diez metros y ya siento el sudor correr por mi cuerpo, estoy casi sin fuerzas... No estoy cargando nada, qué rayos me pasa!? será que mi ropa pesa una tonelada? me cuesta respirar, me estoy sofocando, me quito el polo, no sin esfuerzo, y siento un alivio en el pecho, mi caja torácica por fin se ensancha y llena de aire, me quito los zapatos, el pantalón, las medias y la ropa interior... Libertad!, ahora moverme no me cuesta nada, me siento ligerísimo, no peso nada, casi puedo flotar... Siento con mis manos mi piel, antes sudaba, ahora se siente tersa, suave, perfecta, busco un espejo y veo cada detalle de mi cuerpo, tan bello e imperfecto, me encantan los detalles finos tanto como los grotescos. Empiezo a saltar de alegría, ya casi no puedo con tanta dicha, si tan sólo me hubiera dado cuenta antes de lo que me perdía tratando de ocultar tanta armonía, si tan sólo antes me hubiera revelado ante esta sociedad que condena, señala y separa a los que no le agradan, a los que no entran en su formato tan estricto y cerrado, y nos obliga a los que por sí solos pensamos a separarnos, enajenarnos... Pero hoy mi mente no alberga rabia ni resentimiento, hoy disfruto de cada momento a solas con mi cuerpo tan desnudo, tan descubierto...
Subscribe to:
Enviar comentarios (Atom)
0 Comments:
Post a Comment